El destierro

Desterrados pero no derrotados, los dioses primigenios esperamos. En un letargo autoimpuesto, aguardamos el regreso de nuestra hegemonía. Desamparados, perdimos nuestra libertad y poder en la gran guerra contra los dioses arquetípicos. Con el tiempo, supe de dioses que habían conseguido recuperar sus terribles cultos y esparcían orgullosos sus retorcidas simientes a través de los planos, tejiendo una red de influencia hasta los límites estelares de su confinamiento. Su intención: asegurarse una posición más elevada a la que tuvieron antaño en tiempos de guerra. ¡Estúpidos! Sus simples victorias sobre algunas razas les habían cegado, pues no eran conscientes de que no somos ni la sombra de lo que fuimos y locos algunos, tenían fe en la venganza.

Mi destino y penitencia fue el mismo templo que albergaba mi poder, ubicado en un planeta arrasado y esterilizado de cualquier forma de vida por los dioses vencedores. En tanto que soy infinito, también lo puede ser mi paciencia, como demuestran los milenios que pasaron antes de que un simple ser entrara en mis dominios. Cuando noté su presencia, inmediatamente me apoderé de él, pues infinita también puede ser mi ansia. No tengo constancia de qué ser era pues rápida le llegó la muerte al atraparlo con mis invisibles manos, devorándole cuerpo y alma, sin dejar restos de recuerdo ni existencia. Largo tiempo pasó hasta que no entró otro ser a mi templo hecho ruinas. ¿En qué me había convertido? Mi temple antes honorable, había sucumbido a la voracidad y eso me había costado mi regreso. Con el tiempo y totalmente consciente de mi actual situación, esperé con paciencia otro contacto. Sigue leyendo

Corazón de Arkham – Capítulo 5. A la desesperada

Crean —si se han creído lo narrado hasta ahora no tendrán reparo en ello—, cuando digo que lo que me pasó entonces, no recordaba haberlo vivido jamás en mi vida adulta, si pudieran, mis allegados se lo asegurarían jurando por lo que más quisieran, sin embargo, allí estaba yo, acongojado, encogido: Me quedé sin palabras.

Teníamos de frente lo que durante unos segundos tuve a bien considerar como un diablo. Un largo minuto fue lo que tardamos en reunir fuerzas para empezar siquiera a balbucear alguna palabra. Recuerdo, en la quietud que apresaba mis músculos, haber recurrido a la observación que tanto me caracterizaba. Aquel hombre, Alastor, esperaba pacientemente, completamente inmóvil a que nos recuperásemos para obtener su respuesta. Me fijé en sus expresiones faciales, quería ver hasta donde era todo esto un farol, algún atisbo de sadismo, un simple y primitivo odio, astucia, algo… Pero no había absolutamente nada oculto tras sus ojos. Por muy asustado o nervioso que estuviese, algo así no se me escaparía, para mí siempre ha sido fácil, pero no había expresión, ni si quiera pude calificarlo entonces de indiferencia, una vez más, nada. Sigue leyendo

20/07/69

La viuda de Neil Armstrong encuentra
artefactos del paseo lunar en un armario.

CNN 10/02/2015

En su dormitorio, espacio conyugal durante décadas, Carol Armstrong temió desfallecer ante las puertas de un armario ya solo suyo. ¿Cuánto tiempo había transcurrido desde…? ¿Semanas, meses…? No estaba segura. A pesar del generoso y unánime apoyo recibido, todas sus certezas habían quedado difuminadas, luces en la lluvia, bajo un oscuro derrame de dolorosa soledad.

Neil Armstrong, primer hombre en pisar la Luna para el mundo y el amor de su vida para ella, había marchado de nuevo hacia las estrellas. Esta vez, para siempre. Su corazón, su enorme corazón, se había detenido incapaz de seguir el ritmo frenético e incansable de la vida. Qué desgracia. Para ambos. Sigue leyendo

Corazón de Arkham – Capítulo 4. Horror imperante

Pasé unos minutos, que me parecieron horas —culpa de la morfina—, recordando viejos tiempos de cuando Dylan y yo nos conocimos. Fueron unas circunstancias muy especiales, una escena del crimen, el cadáver de una mujer y un revólver humeante en mis manos —no fui yo, por supuesto, pero lo parecía—. Él hizo lo que cualquier policía que encontrara el cadáver de su mujer junto a su posible homicida, perder los nervios y apretar el gatillo. Cuando revisó el lugar, descubrió el cuerpo inconsciente del verdadero asesino de su mujer. Yo acababa de llegar a la ciudad y mi primer día de trabajo, en atrapé al tipo que asesinó a la esposa del hombre que casi me mata disparándome a un metro de distancia, así nos hicimos amigos. Me recuperé de la herida, pero el cirujano, sin mucha maestría me temo, dejó algunos fragmentos por extraer; para cuando lo hicieron el dolor ya era crónico. Sigue leyendo

El Bosque

No sé cómo relatar esto con coherencia, no me queda tiempo y a pesar de que ya no me aterra mi destino, no quiero dejar lo que me queda de humanidad sin tener la esperanza de que alguien más entienda que la humanidad no es la raza más poderosa del planeta, y que incluso los horrores que se ocultan en este planeta no se comparan con las ignominiosas criaturas desprovistas de compasión que habitan el universo. No estoy seguro de que esto llegue a alguien, las condiciones en las que me encuentro son deplorables y por azar del destino logré dar con mis provisiones, armándome de papel y un bolígrafo, procedo a escribir mi historia.

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Corazón de Arkham – Capítulo 3. La familia

El cerebro me funcionaba a toda velocidad, parecía que el tiempo se hubiese detenido. La sangre se resbalaba por el cabello mojado y rojo de Trish, era una imagen dantesca, y bella a su vez. Aunque a sus espaldas caían miles de gotas de lluvia, yo sólo escuchaba el goteo de su sangre contra el suelo; me fijé en su respiración, agitada por el cansancio pero no por el dolor, la sangre no era suya. Agudicé la vista, sus ojos verdes estaban decididos y furiosos, fijos en mí. Algo se le había escapado y por poco, mi siguiente paso lógico fue mirar su pantalón, arrugado por la izquierda, había echado mano de su revólver, fuera lo que fuera lo que se le había escapado, lo había disparado, pero no había acertado. La sangre estaba en su rostro, denotaba un disparo muy de cerca, Trish habría matado a lo que fuera si le había salpicado a la cara, así que la sangre era de un enfrentamiento más directo. Ya empezaba a reconstruir la escena, los detalles llegarían luego. Sin casi mediar palabras, cogimos nuestras cosas y corrimos al carro, hablaríamos de camino. Sigue leyendo

Corazón de Arkham – Capítulo 2. Conjeturas

A estas alturas ya podría usted pensar que el terror iba lenta pero inexorablemente haciéndome preso, no iría demasiado desencaminado. Yo no lo vi tan claro. Me gustaba mi trabajo, lo adoraba, era mi pasatiempo favorito, sobre todo en los casos difíciles y enrevesados, encontrar las piezas, unirlas, buscar explicaciones ridículamente verosímiles a todo cuanto acontecía, resolver el rompecabezas. En ese momento, yo estaba emocionado, entusiasmado de perseguir a alguien capaz de crear un efecto tan brutal y ficticio a una obra más que real. Puede parecerle poco humano, frío e incluso tenebroso, pero no se lo parecería si usted, hubiese vivido años en Arkham como yo, súmele comprensión, si su trabajo le empujase a tratar con lo peor de la gótica metrópolis. Es difícil entenderlo, pero yo disfrutaba mi trabajo, la tensión, lo “grotesco”, incluso a veces el miedo. Sería injusto decirles que lo hacía sólo por la justicia o para a hacer de mi hogar un lugar mejor, como también lo sería decir que mi trabajo podía influir en ello. Se me daba realmente bien, y con el caso de hoy aquí, sentía un punto de cúspide en mi carrera. No se hace una idea de cuan ciego estaba… Sigue leyendo