Voy a contarte mi primer recuerdo. Bien, quizás no sea literalmente “mi primer recuerdo”. Pero sí el primero del que tengo un recuerdo nítido. ¡Vaya, cómo para olvidarlo! La causa es que quizás en ese momento ya tenía más edad para entender qué sucedía a mí alrededor. Hasta ese momento todo era como un sueño mudo, aunque he de decir que después de eso, solo cambió en parte mi visión del mundo. Al fin y al cabo seguía siendo un niño.

Bien, ¿Cómo empezó? Creo recordar que un día simplemente tuve que descansar más de lo normal, solía hacerlo varias veces al día ya que el frío y el hambre me dejaban con las reservas de energía al mínimo. No sería hasta mucho después que aprendería a sobrevivir de verdad. Pero volvamos a lo que te estaba contando y es que como te decía, ese día me mareé un poco y me senté a descansar en la puerta de una casa. Pronto me sentí mejor y seguí recolectando aquí y allá. Esa noche me fui a dormir como otra cualquiera. Pero a la mañana siguiente todo había cambiado. Recuerdo que intenté levantarme, pero apenas podía mover el brazo. Además, la cabeza me dolía muchísimo aunque no más que la garganta. Toda luz me hacía entrecerrar los ojos. Era realmente horrible y aunque estaba acostumbrado a estar sólo, en ese momento me sentí realmente desamparado. Quería que alguien entrara y me ayudara. Como imaginarás, nadie apareció.

La enfermedad me acompañó muchos días, no quiero recordar siquiera cuantos. Pero sí sé que esos días el frío había aumentado, o al menos a mí me lo pareció. También y casi se me olvida, estaba el tema de la comida. No podía salir a buscar nada que llevarme a la boca, por lo que reservé lo poco que tenía y tomaba bocados cuando no aguantaba más. Todo esto fue realmente una tortura, pero espera queda algo. ¡Entonces llegaron los temblores! Creo que fue fiebre lo que me llevo a tener espasmos y delirios que me hacían perder la noción del tiempo. Abría los ojos y era de noche, los volvía abrir y era de día. Todo era como un sueño. Entonces, un día vi algo que hoy día no sé si fue causado por la enfermedad, y aunque no me creas ocurrió así. A mi lado había un pequeño agujero por el que veía caer la nieve alrededor de una pequeña planta que crecía valiente en ese desolado paisaje. Pero un día algo cambió, de pronto la nieve dejo de caer y el viento dejó de mecer a la pequeña planta. Algo raro ocurría y entonces lo vi. Un fino hilo de luz cayó sobre las diminutas hojas, y seguidamente el hilo se convirtió en una clara luz que cubrió todo lo que alcanzaba a ver. Al principio no sabía qué era ya que nunca antes lo había visto. Pero hoy que sí lo he visto, ¡ERA EL SOL! ¿Te lo puedes creer? Realmente no sé si lo vi o fue mi mente que lo imaginó todo. ¿Pero cómo podía saber cómo era la luz del sol sin nunca haberla visto? He pensado mucho en ello y quizás con menos edad la vi alguna vez. Si te digo la verdad, no lo sé. Pero si sé que después de eso me recuperé en cuestión de unos días, y mira, aquí sigo para poder contártelo.

Blog del autor: http://robertgomes.weebly.com/

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