A estas alturas ya podría usted pensar que el terror iba lenta pero inexorablemente haciéndome preso, no iría demasiado desencaminado. Yo no lo vi tan claro. Me gustaba mi trabajo, lo adoraba, era mi pasatiempo favorito, sobre todo en los casos difíciles y enrevesados, encontrar las piezas, unirlas, buscar explicaciones ridículamente verosímiles a todo cuanto acontecía, resolver el rompecabezas. En ese momento, yo estaba emocionado, entusiasmado de perseguir a alguien capaz de crear un efecto tan brutal y ficticio a una obra más que real. Puede parecerle poco humano, frío e incluso tenebroso, pero no se lo parecería si usted, hubiese vivido años en Arkham como yo, súmele comprensión, si su trabajo le empujase a tratar con lo peor de la gótica metrópolis. Es difícil entenderlo, pero yo disfrutaba mi trabajo, la tensión, lo “grotesco”, incluso a veces el miedo. Sería injusto decirles que lo hacía sólo por la justicia o para a hacer de mi hogar un lugar mejor, como también lo sería decir que mi trabajo podía influir en ello. Se me daba realmente bien, y con el caso de hoy aquí, sentía un punto de cúspide en mi carrera. No se hace una idea de cuan ciego estaba…

Nuestra oficina —y también el hogar de Trish y el mío— era realmente acogedora. El mismo recibidor hacía la función de despacho. Una pequeña sala cuadrada, tres sillas en el centro —para mí y mis dos compañeros— frente a un sofá para los clientes. En la pared de la izquierda había una vieja chimenea llena de hollín y ceniza. Un señorial reloj de cuco presidía la pared de enfrente. A parte de nuestros modestos cuadernos, no había mesa ni soporte con lo que escribir, me parecía que hacer trabajar a la memoria era bueno, de este modo prestábamos toda la atención al cliente y así no enturbiar nuestras teorías. Claro que las ligeras anotaciones de Dylan y Trish, algo más metodistas y sensatos que yo, me habían ayudado más de una vez. Era una oficina extraña, pero también lo era nuestro trabajo —y nuestros métodos—, nos sentíamos realmente cómodos en ella.

Acomodé a mis dos invitados en el viejo sofá, me perdí en la puerta que llevaba a la casa —de frente con la que daba a la calle— donde les preparé un café y aproveché para hacer inventario de mis sospechas sin la verborrea de Dylan y Devitt. Rondaban las tres de la madrugada, era mala hora para comenzar el caso, pero la naturaleza del mismo era apremiante. Era raro que aún no hubiese llegado Trish, o había encontrado algo interesante o estaba en peligro, en cualquier caso la noticia llegaría pronto. Dispuse la bebida en las manos de mis invitados y me senté en una silla frente a ellos, Dylan había tomado la acertada decisión de avivar la chimenea, resucitarlo más bien. Hubo un breve silencio, pero el comisario enseguida cayó en mis redes.

—Está bien Adam, ¿cómo diablos sabía que era yo? ¿Ahora también ve tras las paredes?

Me reí, satisfecho por ver cómo se quemó el último resquicio de su paciencia con las primeras llamas de la chimenea. La verdad es que ni si quiera le daba importancia a aquello, pero mi ego lo agradeció.

—Mi inexistente habilidad para ver a través de las paredes no es tan buena explicación como su manía de no sacar el arma hasta el último momento, Devitt. Tras muchos años trabajando juntos, he observado que no prepara el revólver hasta justo antes de abrir la puerta, quizás como una desafortunada advertencia. Además, le tiembla el pulso con el frío, y esa vieja pistola suena como una cafetera cuando la agitas. La puerta estaba abierta, no es un error que cometa usted, no pudo hacer el registro de la escena por la mañana junto a sus hombres, así que sabía que se presentaría por la noche. Decidí adelantarme para investigar tranquilo y por supuesto para poder incluirle en nuestra investigación personal, comisario.

Dylan, claramente molesto por algo, decidió interrumpirme.

—Claro, no me llamaste por lo de “grotesco”, tu intención era la de reunirnos a todos. Eres un idiota prepotente Adam, podrías haberlo dicho directamente.

—Me lo dicen mucho, debe ser verdad, pero probablemente ni nuestro valiente comisario ni tu habríais aceptado venir a mi oficina a las tres de la madrugada. Mis particularidades esta vez no han tenido papel en la escena Dylan, dicho esto, me alegra que estéis aquí. Ahora caballeros, vamos con el caso, ¿qué hemos visto allí? Ideas, ideas…

A menudo al principio de un caso, prefería oír las teorías de los demás antes que aventurarme con las mías, procuraba fundarlas con todo detalle y sin espacio para el error. Pero siempre es más fácil convencer a alguien de tu explicación después de haber refutado la suya. Con su particular entusiasmo, mi excelente compañero decidió comenzar, a menudo montaba mis especulaciones en función de las suyas, su sentido de lo pragmático era tan admirable como poco sutil.

—Empecemos por enumerar lo que hemos visto. Todos los muebles han sido retirados de la sala, incluida la escalera hacia la segunda planta que no hemos podido investigar. Las ventanas estaban tapiadas, dada la escena, les llevó bastante tiempo pues necesitaban un lugar libre de testigos. Si, hablo en plural, creo que han sido varias personas las encargadas, mucho trabajo para una sola persona. He visto símbolos rituales, y está claro que la muerte ha sido muy especial. Apuesto por una secta, un grupo de locos y desdichados, tenemos a algunas fichadas en Arkham, pero esta es nueva, metódica. Veo que sonríes Adam, ¿voy muy desencaminado?

No pude evitar torcer el gesto de esa forma que tanto molestaba a mi querido compañero. Sus maneras eran una función para mí, lo cierto es que su memoria era prodigiosa, lástima que fuese muy poco imaginativo, y aunque le faltaba riesgo, siempre conseguía inspirarme.

—Nada de eso Dylan, de hecho todo lo que has dicho es tan cierto como que el suelo era de madera. El problema es que te ciñes a una enumeración muy objetiva de los hechos, sin pararte a analizar en lo que significan cada uno de esos maravillosos datos. Veamos… En efecto lo retiraron todo de la estancia, aunque eso no pudo desaparecer sin más y mucho menos sin que nadie del exterior lo viese. El río estaba cerca, me juego el trabajo del comisario a que en el fondo vais a encontrar un tesoro en muebles antiguos, tal vez alguna pista extraviada. Pero aun así habrían llamado la atención, aunque lo tirasen por la noche, no es fácil cruzar la calle con una escalera y tirarla al río sin que se vea, de hecho, comprobé los bordes y ni rastro de astillas. Además evitaron con las ventanas tapiadas testigos oculares, pero usaron fuego, y sin duda hicieron ruido, ¿cómo tapas eso? Como has dicho tenía que ser al menos un pequeño grupo, es absolutamente imposible que hayan pasado desapercibidos. Como último punto para reafirmar esta teoría, la puerta tenía una gran capa de polvo por debajo, con un rastro reciente del paso de sus hombres esta mañana, Devitt, pero no ha sido usada con anterioridad desde hace mucho. No usaron la puerta señores, tienen un túnel conectado al río y a la casa. No me extrañaría dada la singular y antigua arquitectura antigua de nuestra ciudad.

»Entrando en el siguiente hilo, mencionas la muerte, especial sin duda, con esos símbolos, quizás una secta, un rito o una nueva religión, lo más seguro, y las quemaduras son un clásico, pero ve más allá, ¿qué hay del muerto? Para un ritual, ¿hace falta una muerte tan llamativa? Creo que lo ideal sería que escogiesen a un vagabundo cualquiera, alguien sin familia ni importancia cuya muerte no llamase la atención de nadie. Sin embargo escogieron a una víctima especial, el padre de familia con un importante capital, influyente y conocido públicamente. El padre de la señorita Enma —nuestra clienta— es prácticamente una eminencia en la ciudad. Estoy deseando ver qué nos trae Trish, pero me figuro que investigando los trapos sucios de la familia daremos con asuntos bien turbios, como podría ser un roce con una organización extremista religiosa con antecedentes. O eso o tenían algo personal contra ese hombre, lo cual descarto dado su perfil y el hecho que no había ningún mensaje o indicio de personalización. Y ahora Devitt, tenga la amabilidad de compartir su información, usted ha visto el cadáver, sus hombres llegaron primero, venga vamos, no me deje con la curiosidad.

Se creó un divertido silencio en la sala, a menudo Dylan se quejaba de mi manía en soltarlo todo de golpe cuando por fin había atado cabos. Llevaba pensando en la posibilidad del túnel desde que vi la casa desvalijada, además había ciertas zonas sin nada de polvo que se habían quitado recientemente. Por supuesto, ahora venía la parte en la que decían que todo eso era una locura.

—Recorrí el suelo de aquella casa palmo a palmo, Adam, y no tengo constancia de que encontrara ningún túnel. Además, si ya lo sospechabas, ¿por qué no lo dijiste cuando nos hemos encontrado? Podríamos haberlo buscado e inspeccionado en ese mismo instante.

Dylan, no sin estar influenciado por la molestia que le causaron mis palabras, había decidido llevarme la contraria. Mientras tanto, Devitt, anotaba como un poseso todo cuanto se decía, siempre intentaba estar a la altura y parecer inteligente,  aunque la triste realidad era que lo suyo era el trabajo de campo. Era el mejor persiguiendo criminales, pero no buscándolos, sus virtudes eran tan necesarias y dignas como las nuestras, pero tendría que esperar a que Dylan y yo hiciésemos nuestro trabajo.

—Vamos Dylan, son sin duda fanáticos y cultistas, pero no son idiotas. Ayer cometieron un crimen, ese túnel estará abandonado unos días, no cometerán el error de volver tan pronto. Si hubiéramos entrado, sólo habríamos conseguido indicarles que aún no era seguro volver al lugar del crimen, cuando se confíen y vuelvan a usarlo, estaremos atentos. El túnel, por cierto, estaba en el único lugar que te negaste a rebuscar, muy bien oculto bajo los restos del cadáver. Quizás te preguntes, ¿cómo se le pudo pasar por alto a tus hombres?, bueno, aparte de que algunos no se encontrarían ni su propia nuca con un mapa, los resquicios desde donde se abre, estaban bajo los restos de piel quemada y endurecida, fuertemente pegados al suelo. Al quitar una parte, descubrí una pequeña ranura que sin duda con un objeto fino a modo de palanca se abrirá. Igualmente, lo comprobaremos pronto; de momento vamos a un tema más interesante, descubrir qué tiene que ver la familia de Enma y como estaba involucrado el padre, mientras pasan unos días para que vuelvan a usar el túnel deberíamos investigarlo.

Dylan y Devitt comenzaron a intercambiar cierta información, mi compañero se encargaría de filtrar lo interesante y esencial para el caso, el comisario no sabía distinguir entre lo trivial y lo relevante, así que lo contaba absolutamente todo mientras Dylan, con estoica paciencia, seleccionaba y hacia profundizar donde creía necesario. Mientras, abstraído, me di a mi particular vicio de la morfina, unas pequeñas dosis me ayudaban a concentrarme y de paso a olvidar el dolor de mi abdomen, una vieja herida de bala que por algún motivo nunca se curó del todo ¡Bendita sea la medicina moderna! Aparté una silla lo suficientemente cerca de la chimenea como para tener que cerrar los ojos, me concentré en el sonido del reloj y las chispas candentes…

El nombre de la morfina se puso en honor al dios Morfeo, el dios griego del sueño, yo siempre intentaba evitar ese último síntoma. Primero me tomaba una dosis para paliar el dolor y luego una segunda para crear el efecto del sueño, pero la justa medida para no quedarme dormido, dejándome en un estado de semitrance, en el que podía que navegar con calma por mi cabeza. Siempre me ayudó a concentrarme, a decir verdad lo usaba como un aislante, dejándome a solas con mi mente. En más de una ocasión y tirando de sus escasos conocimientos de medicina, Dylan me había contraindicado su uso frecuente. Yo no le hacía demasiado caso, y aunque sabía que llevaba razón, nunca quise admitirlo, pero desde estos últimos casos más que un recurso, se había convertido en una necesidad.

Cuando se pasó el efecto —aproximadamente una hora— Dylan y Devitt terminaban de comparar notas, claramente somnolientos.

—Adam, ¿has descubierto algo en mitad de tus alucinaciones o sólo te apetecía drogarte? El comisario me ha hecho un informe completo, hay algunas cosas que deberías saber.

—Sabes que siempre me ayuda Dylan, lo que tengáis que decirme hacedlo de camino, tenemos que hablar con nuestra clienta cuanto antes, vamos al carro.

Mi respuesta, más seria de lo habitual, los hizo ponerse en marcha rápidamente, pero una vez más, el infortunio nos interrumpió. Un relámpago iluminó el despacho y el trueno consiguiente nos hizo dirigir la mirada hacia la entrada. Un segundo relámpago nos mostró la figura femenina de Trish, apoyando su mano en el marco de la puerta. Con muestras de agotamiento y ensangrentada, parecía llevar un rato allí sin que nosotros nos diéramos cuenta. Y después de recuperar el aliento, dijo en respuesta a mi orden:

 —Lo vas a tener difícil Adam, Enma ha sido secuestrada.

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