Cortinas de seda naciendo de los ángulos de los muros perpetuos,

vientos que bailan al compás de velas que ya no se encienden.

Pasos ausentes del sonido de la coreografía de lo que no puede ser olvidado,

en cada momento en el que la luz de la luna al salón acaricia.

 

Rostros ocultos a través de máscaras llenas de la sutilidad volátil de la magia,

escondiendo expresiones sentimentales congeladas en el tiempo.

Vestidos llenos de encajes amalgamados con piedras y telas de espiritualidad,

donde los dedos de las manos, llenos de amor, se tocan.

 

El aire esconde los protocolos de la diplomacia de la seducción,

donde un roce discreto es más sutil que un beso lleno de amor.

El hechizo del compás del vals queda atrapado en las ventanas,

en el arcoíris de las copas ausentes de la vida de las mañanas.

 

Las manecillas a pesar de no avanzar siguen contando el tiempo,

renaciendo constantemente como el fénix aburrido por su encantamiento.

Palabras de amor escondidas en las grietas de las paredes,

en espera de ser escuchada por aquellos oídos lejanos y ausentes.

 

Giros y cambios reflejados en el espejo reinante del recuerdo,

sonrisas carmesís acompañadas de mejillas maquilladas.

En las miradas ausentes de la pasión del fin de la eternidad,

que tan solo las máscaras que cubren los rostros de los fantasmas dejan observar.

¡Nos encantaría que comentaras tus impresiones sobre el relato!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s